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La alta rentabilidad, mínima inversión y flexibilidad del concepto les ha permitido a las franquicias de postres expandirse hasta los mil puntos de venta por medio de 35 marcas, así como avistar la llegada de tres nuevas enseñas para 2011, comentó el director de Alcázar y Compañía, Enrique Alcázar.
El reto, si quieren dejar de ser regionales, es desarrollar estrategias que eviten que sus productos expiren muy rápido, sostuvo el experto.
Representantes de las franquicias Brugge y Bad Ass Coffee señalaron que este segmento podría crecer 8 por ciento el próximo año, 3 por ciento más que en 2010, y atender a los casi 45 millones de mexicanos que por cuestiones geográficas o de recursos aún no acuden a un negocio de postres.
Sabor regio
Con seis años en el mercado de postres, cuatro en el de las franquicias y ocho unidades operando en la zona metropolitana de Monterrey, Brugge, Waffle & Crepes está lista para llevar su sabor regio al resto de la República y a Sudamérica, así como al sur de Estados Unidos en no más de siete años, sostuvo la encargada de franquicias de esta marca, Marcela García de la Fuente.
De acuerdo con la ejecutiva, en el mercado mexicano de postres y antojos -waffles, pastelillos, etcétera- aún hay espacio para nuevas marcas y establecimientos.
Éste es un segmento que cada año ha visto la aparición de por lo menos 15 unidades franquiciadas y crecimientos continuos de 3 a 5 por ciento.
Incluso, para 2011 el sector -de postres- podría crecer 8 o 10 por ciento, si verdaderamente sigue la recuperación económica, apuntó.
Si a esto se añade la continuidad en los apoyos de la Secretaría de Economía (SE) a franquicias y emprendedores, “entonces vamos pensando que en 2010 abriremos tres puntos de venta, cuatro o cinco en 2011, y entre cinco y siete años saldremos al extranjero”, indicó.
García de la Fuente explicó que Brugge es un concepto de café-restaurante, cuyo estilo combina la sobriedad y elegancia de los cafés europeos y mexicanos, junto con la gastronomía nacional y del viejo mundo en el ramo de los postres.
“Es una variedad de docenas de productos en los que podemos degustar botanas, bagels, croissants, wraps, paninis, crepas saladas y dulces; waffles, cafés, té y otras especialidades mexicanas y europeas.”
Si bien Brugge concentra su actividad en el estado de Nuevo León, en Ciudad Victoria, Tamaulipas, y en la capital duranguense, la intención de la empresa es expandirse, en una primera etapa, al centro del país, al Distrito Federal, Estado de México y Puebla, para luego continuar a Morelos y posteriormente al occidente y sureste de la República.
Para adquirir una unidad de Brugge, el emprendedor requiere de una inversión total aproximada a los 130 mil dólares, incluidos los 23 mil dólares concernientes al canon de franquicia, cubrir también 5 por ciento de regalías por derecho de marca y 1.5 por ciento para promoción.
La empresa nuevoleonesa ofrece la recuperación de lo invertido en un plazo cercano a los 18 meses, ventas mensuales netas y conservadoras por 125 mil pesos, así como asesoría, capacitación, adecuación y equipamiento del local de no más de 120 metros cuadrados.
Aroma a Hawai
México representa un mercado de 45 millones de personas que por razones de geografía, recursos o desconocimiento no han consumido en un negocio de café, postres u otros pastelillos, comentó Francisco Rendón, desarrollador de Franquicias Bad Ass Coffee.
De acuerdo con el ejecutivo, México también constituye un mercado en el que firmas extranjeras de postres, como waffles y cafés, pueden abrir por lo menos 30 sucursales, una por cada plaza; incluso, “existen ciudades, como el Distrito Federal, donde cabrían cómodamente 15 Bad Ass Coffee sin problemas”.
Adicionalmente, el mercado mexicano significa el trampolín para que marcas estadounidenses de cafeterías y pastelillos puedan ingresar y “explotar una región virgen, en la que la gente poco conoce los waffles o los croissants.
“Hicimos un estudio y en México no encontramos alguna marca como la de nosotros, una que venda café y pastelillos con toques hawaianos, por eso creemos que tendremos éxito en abrir unas cinco unidades este año, otras cinco en 2011 y así ir creciendo, como lo hizo Starbucks, el rey de las cafeterías.”
Rendón indicó que Bad Ass Coffee es una de las 16 marcas más grandes de cafeterías que a la fecha operan en México, pero para 2012 esta empresa anhela convertirse en una de las diez más demandadas, gracias a su concepto y a que “el negocio de las cafeterías y tintorerías son los dos que más han crecido en los últimos cinco años”.
Según el ejecutivo, 90 por ciento del café, las harinas para waffles y frutas es adquirido en el país, para apoyar al producto nacional, algo que a su parecer no están haciendo los competidores.
Para abrir un establecimiento de Bad Ass Coffee, de cien metros cuadrados, es preciso que el interesado cuente con cien mil dólares; de ellos, 360 mil pesos corresponden a la cuota de franquicia, firmar un contrato por cinco años con esta empresa, destinar por mes 6 por ciento de los ingresos por derecho de marca y otro 2 por ciento para publicidad.
Bad Ass Coffee devuelve a cambio toda la capacitación y equipamiento necesarios para la correcta operación del negocio, así como ventas brutas mínimas por 150 mil pesos mensuales. Asimismo, el retorno de inversión ocurre a los 18 meses de operación.



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